Una dura nota del domingo 5 de enero de 1930 describe “La agonía del tranvía rural” y sintetiza que “el ómnibus, su enemigo mortal, le ha derrotado completamente”. El texto describe el por entonces desastroso medio de transporte que hacía el recorrido hasta Yerba Buena y al mismo tiempo elogia el nuevo medio den transporte, el ómnibus, descripto como “símbolo de un progreso evidente”.

El tranvía, conocido como “chorbita” o “El trencito”, unía la ciudad desde la plaza Alberdi con el pie del cerro. Había sido inaugurado en 1916, durante el gobierno de Ernesto Padilla; la locomotora tiraba cuatro vagones y pronto se transformó en “el paseo de moda”. Se iba en 45 minutos al pie del cerro en un llamado “escarabajo con ruedas” o “ferrocarril de juguete”. Pero para 1929 el Estado no lo podía seguir manteniendo y le llegó una feroz decadencia. Para entonces la locomotora echaba una lluvia de agua y fuego, de agua hirviendo y carbones, en lo que constituían “las torturas de un paseo”, según la nota de 1930.

Recuerdos fotográficos: comienzos de los años 60. Muñecas al 100, luego de la lluvia

Entonces se generalizaron los servicios de ómnibus de la línea hacia el Aconquija, desde la plaza Independencia, con vehículos como el de la foto. LA GACETA lo llama “un signo de evolución” y elogia la rapidez y la comodidad para los pasajeros.